Unos días en Madrid

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Unos días en Madrid dan para mucho (¡y tanto!). No sólo para pasar varias horas en el metro o ir a comer en el Vips, sino también para encogernos ante el gigantismo de la gran ciudad, en la que nosotros parecemos mucho más pequeños y todo lo demás nos parece mucho más grande.

Pero, sin duda, lo mejor de dejarse caer por Madrid son los reencuentros. Entre los millones de habitantes que viven en ella todos tenemos a dos, tres, cuatro, cinco (puede que más) personas que realmente necesitamos ver. Amigos, familiares, compañeros de facultad, etc., con sus propias realidades y circunstancias "capitalinas", en muchos casos nuevas, tan alejadas del pequeño "Chencho" que habita en cada uno de nosotros. No obstante, basta una sonrisa o un gesto de complicidad para reconocerlos (y reconocernos nosotros mismos en ellos). Un viaje en el tiempo al pasado pero, también, quizás, un viaje al futuro...

¿Seré yo dentro de poco uno de ellos? Es la pregunta que me ronda la cabeza mientras espero el metro. No es fácil dinamitar tu vida para volver a construir algo de cero. Es algo que requiere valor. Mucho. Sin embargo, esa fase ya está superada. No sé hasta qué punto colaboré yo en ello, aunque a día de hoy tengo la sensación de no haber sido más que un mero espectador de como mi humilde edificación se venía abajo.

La cuestión es que ahora me encuentro ante un solar en el que ni siquiera sé qué quiero construir, pero en el que tengo claro que pronto debe haber algo. Al menos un plano y los cimientos, ya decidiré más adelante los materiales y los acabados. Las posibilidades son tantas que esa propia inmensidad a veces nos sobrecoge y nos supera... pero no podemos vivir para siempre en la tienda de campaña. Y, a todo esto, ¿habrá cerca una parada de metro?

3 comentarios:

Maf. dijo...

No lo pienses. Solo hazlo. Para saber lo que pasará en el futuro, tendremos que emmpezar a actuar cuanto antes.

BridgetManson dijo...

si te consuela, hay muchas almitas por ahi, como tú, buscando cimientos en tierra estable o nomada, con la casa a cuestas y mientras los encontramos, vamos dando cabezazos.

Lo bueno que tiene Madrid es el hecho de ser anonimo y no sentirte extraño, a la vez.

:P

erika dijo...

Lo bueno de un solar vacio, de un lienzo en blanco..es que puedes crear un universo maravilloso, y cuando vuelves a construir donde hubo un antiguo edificio es que aprendes del por que se derrumbó, y la nueva construccion surge fuerte, hermosa, llena de posibilidades.
Lo importante no es lo que se construirá, ni donde, ni siquiera si se vuelve a derrumbar, si no disfrutar del proceso, de la selección, del error..el viaje..

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